OPINIÓN| “LINARES, CIUDAD ENCANTADORA” CONTAMINADA POR EL SAQUEO Y LA INJUSTICIA ENERGÉTICA

Pornomaria

OPINIÓN| “LINARES, CIUDAD ENCANTADORA” CONTAMINADA POR EL SAQUEO Y LA INJUSTICIA ENERGÉTICA

Linares; territorio sembrado de verdes fecundos valles es, al mismo tiempo, una ciudad expoliada de Derechos Humanos y esclavizada por el endeudamiento de sus habitantes. Este territorio, tan “encantador” como empobrecido, sufre los embates del capitalismo financiarizado y del trabajo precario, ligado a la venta de servicios o mercancías, además de la explotación suicida de la naturaleza. En Linares las industrias son cerradas por el Capital y el “modelo de desarrollo” extractivista y agro-contaminante, el que expande revolucionariamente sus fronteras a costa de la vida, dejando a sus comunidades arrinconadas entre monocultivos forestales, agro-industria cancerígena, centrales hidroléctricas, contaminación electromagnética y -cuando los hay- empleos mal pagados; carentes de todo tipo de seguridad social.

A Linares le cuelgan apodos rimbombantes como “joyel de puro esfuerzo y puro amor”, y otros que -aunque menos rococó- reflejan la crueldad del capitalismo neoliberal experimentado en este terruño, situándolo como uno de los diez lugares más saqueados y contaminados de Suramérica. Según el sistema de monitoreo global desarrollado por AirVisual y difundido Greenpace Chile, “la ciudad encantadora” se inscribió en el octavo puesto, entre las diez ciudades más contaminadas América del Sur: en la cual nueve de diez son chilenas. Esta “medalla” guarda relación con la cantidad de material particulado denominado PM2.5 (partículas tóxicas) registradas en el aire que respiran los pueblos y, fundamentalmente, con la invisibilizada injusticia energética de la cual son víctimas las y los pobladores linarenses.

Del mismo modo, las y los habitantes de Linares y sus alrrededores, constituyen un pueblo revictimizado por el modelo, que no le basta con envenenar e intoxicar a las familias trabajadoras de la zona. Por el contrario, en un diseño realizado por la oligarquía a través de sus autoridades y medios de comunicación, los linarenses son señalados como responsables del caos; culpables de contaminar con humo de leña utilizado en la calefacción de sus viviendas y, casi, merecedores de este fenómeno destinado a la mortandad. Ciertamente el invierno es crudo en el MauleSUR, para el pueblo pobre -insistimos-, pues ni los seremis, ni el alcalde, ni los gobernadores locales dimensionan la situación, a quienes el frío que cala los huesos no vista sus casas ni sus chalés de temporada.

Lo cierto es que Linares sufre la contaminación del modelo productivo y del centralismo moderno en Chile; no obstante, la octava ciudad más contaminada de Suramérica observa la raíz de este fenómeno en un elemento que antecede al humo, cual es la injusticia energética a la que son sometidas las familias trabajadoras en este territorio. Es la injusticia energética la que obliga a las y los pobladores de Linares a utilizar -casi exclusivamente- energía barata y contaminante: “la leña”. Esto, pues los habitantes de Linares no disponen de alternativas que propendan a un cambio de la matriz energética en el territorio y, por el contrario, el modelo de desarrollo intensifica su fase de acumulación, conminando y seduciendo a través de la deuda a la población a incursionar en el “negocio corto”, aquel que ya ni siquiera entrega el “pan para hoy” y, por cierto, asegura la hambruna del mañana.

La plantación forestal de pinos y eucaliptus; entre otras maderas que abundan en la zona y en los hogares pobres de Linares, cuenta -literalmente- con el aval del Estado burgués chileno a través del Decreto con Fuerza de Ley n°701, impuesto en dictadura. Con cuantiosos recursos y orgánicas como SAG o INDAP, que bien podrían ser empleados en fórmulas para descontaminar Linares y este país de sacrificio, la institucional posdictatorial ofrece planes de manejo forestal, plantíos y emprendimientos individuales e individualistas, que promueven la lógica combustible a base de leña, la cual se intensifica por razones obvias en invierno. Eco de lo anterior es la proliferación escandalosa de bosques madereros, insertos cada vez más “arriba en la cordillera”, cuyo objetivo es acumular madera para su venta como polines y celulosa; secando para ello humedales ancestrales, destruyendo vergeles y cuencas como Ancoa, Peñasco, Rabones y Achibueno, entre muchos otros.

Por cierto, existe responsabilidad compartida en materia de contaminación que los habitantes de Linares no alcanzamos a problematizar, producto de la maratónica y esquizofrénica carrera hacia laResultado de imagen para linares contaminacion supervivencia. ¿Podríamos culpar los campesinos de Vega de Salas, o a los pobladores la Yerbas Buenas, la Gidi o la Camus de contaminar a voluntad el aire que respiran sus hijos y de atentar contra su propia calidad de vida?: me parece que no, aunque los burócratas en los puestos de gobierno local señalen con el dedo a las y los pobladores, en tanto “activistas de la contaminación”.

¿Deberíamos enfrascarnos en descarnadas acusaciones entre la clase que vive del trabajo, cuando la injusticia energética nos golpea a todos por igual?: pienso que no, aún cuando los medios de comunicación masiva y sus voceros -cooptados por redes clientelares con las estructuras de gobierno en la zona- llamen a sus televidentes y radioescucha a denunciarse entre sí, o ante Carabineros y otras instituciones que carecen de toda legitimidad popular.

Linares, una ciudad tan encantadora como empobrecida, nada más posee que su dignidad. Es sólo un “lugar económico, pero inadecuado para habitar”, donde se genera hidro-electricidad y contaminación electromagnética, con el fin de subsidiar o negociar a la Gran Minería nacional y transnacional en el norte; sin si quiera asegurar este elemento para sus comunidades, que pagan todos los cotos de las empresas generadoras y distribuidoras de electricidad privatizadas -para ser justos- durante los gobiernos posdictatoriales de la Concertación; cómplices del neoliberalismo en Chile y lacayos del imperio de turno.

La región del Maule y el MauleSUR en particular, donde se encuentra apostada la octava ciudad más contaminada de Suramérica, posee verdes fecundos valles apropiados por las oligarquías chilena, estadounidense y europeas; cuyo propósito de devastar para saquear los la madre tierra, convirtiendo los alimentos en baratas mercancías, altamente contaminantes para la población pobre chilena y un deleite para el paladar de las élites a nivel mundial.

El agua, dulce y cristalina en Linares, es otro objeto más para los capitalistas que desde las metrópolis del mundo apuestan sus fichas dejando a comunidades enteras desabastecidas de este elemento vital. De hecho, desde donde escribo, hemos de beber agua provista por el camión aljibe y, si bien ha tardado días en llegar, la buena voluntad del trabajador a cargo, augura la posibilidad de tomar un té al anochecer.

Pues bien, Linares; la octava ciudad más contaminada de Suramérica -como todos los pueblos que habitan el territorio; otrora Abya Yala-, articulan sus fuerzas en el proceso histórico destinado a la liberación nacional y, por mientras, asumen las consecuencias de la traición y la democracia representativa; representativa del capital criollo y foráneo, claro está. Los fenómenos ambientales y climáticos, al igual que los procesos sociopolíticos, comienzan a radicalizarse, al punto de soportar con estoicismo el aire que el invierno próximo aspecta. Radicalidad con la que el pueblo pobre seguirá talando árboles y combustionando leña, muchas veces húmeda, pues la supervivencia en el MauleSUR no espera; ni el hambre, ni el frío, tampoco. Las y los pobladres, del campo y la ciudad, seguiremos haciendo lo propio, cortando pinos y eucaliptus, ojalá recuperándolos desde predios arrendados a las forestales y sus grupos económicos, quienes son -finalmente- los principales culpables de la ingnominia y contaminación que se padece en la octava ciudad más contaminada de Suramérica: “Linares, ciudad encantadora”.

Sobre el autor

nomaria administrator

1 comentario hasta ahora

Eva figueroaPublicado el9:38 pm - Mar 11, 2019

Es tan cierto lo planteado … y los más grandes nos preguntamos : ¿ Cómo sucedió? ….
Ya a un mes y algo para retirarme del servicio público, donde entregué mi vida y mis energías… y que dependo de un bono de incentivo al retiro, debo replantearme
¿Valdrá la pena más sacrificio ?…, que aún con tal dinero no saldaré las deudas contraidas en 39 años de trabajo…

Deja un comentario